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Email marketing B2B: SPF, DKIM y DMARC para no ir a spam

El email marketing B2B sigue siendo el canal con más retorno por euro invertido, pero desde febrero de 2024 Gmail cambió las reglas: cualquier remitente que supere los 5.000 mensajes diarios debe autenticar su dominio con SPF, DKIM y DMARC o sus correos empiezan a caer en spam sin aviso previo. La norma no distingue entre una newsletter de producto y una secuencia de nurturing para responsables de compras: si el volumen es masivo, las reglas técnicas son las mismas. Para un equipo de marketing sin soporte de IT dedicado, esto convierte la entregabilidad en una tarea tan importante como el copy o la segmentación.

Qué exige Gmail al email marketing B2B en 2026

Gmail formalizó sus reglas para remitentes masivos el 1 de febrero de 2024 y las mantiene sin cambios sustanciales desde entonces: quien envía más de 5.000 mensajes diarios a direcciones @gmail.com entra en la categoría de remitente masivo y queda sujeto a exigencias técnicas que antes eran solo recomendables. Para un equipo B2B que combina boletín semanal, secuencias de nurturing y avisos de producto, cruzar ese umbral es más habitual de lo que parece.

Los cuatro requisitos que Google exige a esos remitentes son:

  • Autenticación con SPF, DKIM y DMARC en el dominio de envío.
  • Quejas de spam por debajo del 0,30 %, con el objetivo real en el 0,10 %.
  • Conexión cifrada por TLS para transmitir el correo.
  • Baja con un solo clic, procesada de forma automática.

Incumplir cualquiera de los cuatro no genera una advertencia previa: Gmail clasifica el correo como spam de forma progresiva. Yahoo aplica un criterio equivalente, así que el dominio queda expuesto en las dos bandejas con más peso de cualquier base de datos B2B. Para un equipo sin soporte técnico, la entregabilidad pasa a ser una pieza más de la estrategia digital, no un detalle de configuración.

SPF, DKIM y DMARC en el email B2B

Los tres protocolos resuelven el mismo problema desde ángulos distintos: demostrar que el dominio del remitente es quien realmente envía el correo. Sin ellos, cualquiera falsifica el “de:” con el dominio del cliente, motivo por el que Gmail y Yahoo dejaron de confiar en el correo no autenticado.

Qué hace cada protocolo de autenticación

SPF publica en el DNS qué servidores tienen permiso para enviar en nombre del dominio: si el correo sale de una IP no listada, falla la comprobación. DKIM añade una firma criptográfica a cada mensaje para que el receptor verifique que el contenido no se alteró en el camino; Google recomienda una clave de al menos 2.048 bits frente al mínimo técnico de 1.024. DMARC decide qué hacer cuando SPF o DKIM fallan —rechazar, poner en cuarentena o dejar pasar— y envía informes con los intentos de suplantación detectados, algo que sin DMARC el equipo de marketing nunca llega a ver.

Cómo configurar los registros sin ayuda de IT

Los tres se publican como registros TXT en el DNS del dominio, no en la plataforma de email: si lo gestiona la agencia web o el hosting, hay que pedir acceso puntual o los valores exactos. La mayoría de plataformas generan el texto de SPF y DKIM al verificar el dominio de envío; DMARC hay que crearlo aparte, con una política inicial en modo “none” para observar sin bloquear nada durante dos o tres semanas antes de pasar a “quarantine”. La propagación tarda entre minutos y 48 horas según el proveedor.

DMARC (Domain-based Message Authentication, Reporting and Conformance) es el protocolo que le dice a Gmail o Yahoo qué hacer con un correo que falla SPF o DKIM, y el único de los tres obligatorio solo para remitentes masivos.

Quejas de spam: el umbral que hunde tu reputación

El 0,30 % no es un número simbólico: sobre 10.000 contactos, treinta quejas bastan para que Gmail empiece a filtrar el resto de la campaña, y el efecto no se limita al envío que las generó. Una vez que la reputación del dominio cae, arrastra también a las campañas transaccionales —confirmaciones de reunión, recordatorios de demo— que comparten el mismo dominio de envío.

En email marketing B2B las quejas suelen venir de tres sitios concretos: contactos captados en una feria o webinar que nunca dieron consentimiento explícito para recibir boletines, listas compradas o alquiladas a terceros, y una frecuencia de envío que no baja aunque el contacto lleve meses sin abrir nada. Google Postmaster Tools, gratuito para cualquier dominio verificado, muestra la tasa de quejas por franjas y permite detectar el problema antes de que llegue al filtro automático.

Automatización de secuencias en el correo B2B

Resuelta la entregabilidad, el margen de mejora está en qué se envía y cuándo. Una secuencia automatizada llega en el momento en que el contacto mostró interés —una descarga, una visita repetida a precios— y no el día en que marketing decidió lanzar el boletín. Encaja con el resto de la captación de leads B2B del cliente.

Secuencia de bienvenida y sus tasas reales

La secuencia de bienvenida sostiene el mejor rendimiento en el tiempo: entre tres y cinco correos repartidos en la primera semana o dos, con aperturas que suelen moverse entre el 50 % y el 60 % frente al 20-30 % habitual en un envío de ventas B2B corriente. El contacto acaba de dejar sus datos porque quería algo concreto —una guía, una demo, un evento— y todavía lo recuerda. Repartir esa atención en varios correos cortos, cada uno con una única llamada a la acción, rinde más que un email que intenta cerrarlo todo de golpe.

Nurturing distinto para cada sector del cliente

Una secuencia genérica pierde fuerza en cuanto la lista mezcla sectores con ciclos de decisión distintos. Un contacto de una empresa industrial necesita fichas técnicas y casos con cifras de producción; uno de servicios profesionales responde mejor a casos de éxito y ahorro de horas; uno de ecommerce prioriza integración con su plataforma y tiempo de puesta en marcha. Segmentar la secuencia por sector de la empresa —dato que casi cualquier CRM permite filtrar— y adaptar solo el segundo y tercer correo con un caso del mismo sector multiplica la relevancia sin escribir una secuencia completa distinta para cada vertical.

Segmentación de listas: el fallo más común en B2B

Una base de datos B2B se degrada más rápido de lo que parece: los contactos cambian de puesto, de empresa o de correo con tanta frecuencia que una lista sin mantenimiento pierde alrededor de un 22 % de validez al año, según las simulaciones de decaimiento de bases de datos de HubSpot sobre datos de MarketingSherpa. Seguir enviando al mismo ritmo a una lista con ese deterioro dispara rebotes y quejas de spam sin que el contenido del correo tenga nada que ver.

La segmentación mínima que sostiene una lista B2B sana separa al menos tres variables: el cargo del contacto (marketing no lee lo mismo que compras o dirección técnica), el sector de la empresa y la fecha del último clic. Un contacto sin ninguna interacción en seis meses debería salir del envío regular y pasar a una campaña de reactivación puntual, no seguir recibiendo el boletín semanal indefinidamente.

Qué medir en tus campañas de email B2B

Apple Mail Privacy Protection precarga las imágenes de rastreo de cualquier correo abierto en su cliente, así que registra una apertura aunque el destinatario nunca haya leído el mensaje. Como Apple Mail representa aproximadamente la mitad de las aperturas de correo a nivel global, la tasa de apertura de cualquier campaña con contactos que usan iPhone o Mac queda inflada de forma sistemática y deja de servir para comparar un correo con otro.

Las métricas que sí se mantienen fiables son el click-through rate, la tasa de conversión sobre el objetivo del correo (reserva de demo, descarga, respuesta) y la tasa de respuesta directa en los envíos de ventas. En una secuencia de nurturing B2B, lo que importa al final es cuántos contactos avanzan de fase en el CRM tras la secuencia, un dato que conviene cruzar con el resto de la analítica web del sitio, no cuántos abrieron el tercer correo.

Proveedores de email marketing con enfoque B2B

La plataforma importa menos que el proceso, pero tres capacidades marcan la diferencia frente a un envío orientado a consumo masivo: integración nativa con el CRM para segmentar por fase de pipeline, un panel de entregabilidad propio que muestre quejas y fallos de autenticación sin depender solo de Postmaster Tools, y soporte de DMARC guiado en la configuración inicial, el paso donde más equipos se quedan atascados.

HubSpot y Marketo destacan en integración con CRM; Brevo y Mailchimp resultan más accesibles para equipos pequeños que empiezan a automatizar; y proveedores especializados en entregabilidad, como Postmark, se usan sobre todo para el correo transaccional que no puede permitirse caer en spam. La elección depende del volumen real y de si el correo transaccional comparte dominio con el de marketing, algo que conviene separar en subdominios distintos para no mezclar reputaciones.

Preguntas frecuentes sobre email marketing B2B

Las dudas que más plantean los equipos de marketing al adaptarse a las reglas de Gmail y Yahoo.

¿Cuántos correos al día activan las reglas de remitente masivo?

A partir de 5.000 mensajes diarios enviados a direcciones @gmail.com, contando todos los dominios de envío del remitente juntos. Por debajo de ese volumen solo aplican los requisitos básicos: SPF o DKIM y conexión TLS, sin obligación de DMARC ni de baja con un clic.

¿Qué pasa si no configuro DMARC en mi dominio?

Si el volumen supera el umbral de remitente masivo, Gmail clasifica el correo como spam de forma progresiva, sin bloqueo inmediato ni aviso directo. Por debajo del umbral no es obligatorio, pero sin DMARC cualquiera puede falsificar el dominio en intentos de phishing sin que marketing lo detecte.

¿Cuánto tarda en propagarse un registro SPF nuevo?

Entre unos minutos y 48 horas, según el proveedor de DNS y el TTL configurado en el registro anterior. Conviene publicarlo con dos días de margen antes de cualquier campaña importante y comprobar la propagación con una herramienta de consulta DNS antes de darlo por hecho.

¿El email marketing B2B compite con LinkedIn Ads?

No se sustituyen: LinkedIn Ads capta atención de contactos que todavía no dejaron sus datos, mientras que el email nutre a quien ya lo hizo y sostiene la relación durante un ciclo de compra que en B2B suele durar varios meses. Los equipos que combinan ambos canales asignan a cada uno la fase del embudo donde rinde mejor.

Fuente: Ayuda de Google Workspace — Lineamientos para remitentes de correo

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