Una pasarela de pago decide si un cliente completa la compra o abandona el carrito en el último paso: la elección no es solo técnica, también afecta al margen de cada venta. Quien lleva el marketing de una tienda online necesita entender qué cobra cada opción y qué exige la ley antes de aceptar tarjetas, porque esa decisión la toma casi siempre el equipo técnico sin consultar cuánto se lleva cada transacción. Este artículo compara las comisiones reales de Stripe, PayPal y el TPV bancario, y qué exige la normativa europea al cobrar online.
Stripe y PayPal cobran entre el 1,5% y el 2,9% de cada venta sin cuota mensual, mientras que un TPV bancario añade entre 10€ y 30€ fijos al mes aunque no haya ventas. La que conviene depende del volumen: por debajo de unas 2.000€ mensuales, pagar solo por operación suele costar menos que mantener una cuota fija.
Cuánto cobra cada pasarela de pago
Las tres opciones habituales en España son Stripe, PayPal y el TPV virtual que ofrece el propio banco. Las dos primeras cobran un porcentaje por cada operación y no exigen papeleo con una entidad bancaria: basta con una cuenta y una clave de API que conecta con el backend de la web, algo que cualquier agencia de desarrollo a medida integra en días, no en meses. El TPV bancario, en cambio, lo contrata el negocio directamente con su banco, y el coste se reparte entre una cuota de mantenimiento y una comisión más baja por venta. Según la tarifa oficial de Stripe, una tarjeta estándar del Espacio Económico Europeo cuesta 1,5% + 0,25€ por operación, y hasta 2,8% si la tarjeta es premium.
- Stripe: entre 1,5% y 3,15% por operación según el tipo de tarjeta, sin cuota mensual.
- PayPal: 2,9% + 0,35€ por venta nacional o europea, sin cuota mensual.
- TPV bancario: entre 0,30% y 1,10% por operación, más una cuota fija de 10€ a 30€ al mes.
Stripe y PayPal cobran por operación, sin cuota fija
PayPal cobra algo más: 2,9% más 0,35€ por cada venta nacional o del resto de la Unión Europea, y sube si el comprador paga desde fuera del Espacio Económico Europeo. Stripe reserva su tarifa más baja para tarjetas estándar; con tarjetas premium del Espacio Económico Europeo sube a 2,8% más 0,25€, y con tarjetas internacionales llega a 3,15% más 0,25€, con un 2% adicional si hace falta convertir divisa. Ninguna de las dos pide cuota de alta ni mínimo mensual: si un mes no hay ventas, no hay coste. La diferencia práctica se nota en negocios con ticket bajo y volumen alto, donde la parte fija —0,25€ o 0,35€ por operación— pesa más que el porcentaje. Un SaaS que cobra planes de 9€ al mes pierde con PayPal casi un 7% de cada cuota entre comisión y parte fija, frente a algo menos del 5% con Stripe.
El TPV bancario suma una cuota mensual fija
El TPV virtual que ofrece un banco español cobra de otra forma: una comisión por operación que suele moverse entre el 0,30% y el 1,10% —muy por debajo de Stripe o PayPal— más una cuota de mantenimiento que ronda entre 10€ y 30€ al mes, haya ventas o no. BBVA, CaixaBank y Sabadell publican tarifas parecidas en ese rango, aunque todas son negociables si el volumen es alto. La cuenta cambia según el negocio: una tienda que factura 15.000€ al mes paga menos con un TPV bancario que con Stripe, porque el porcentaje más bajo compensa de sobra la cuota fija. Una que factura 500€ al mes paga más, porque la cuota fija pesa sobre un volumen pequeño. Por eso conviene hacer la cuenta con la facturación real antes de firmar, no con la tarifa que suena más baja en la web del banco.
Qué exige la normativa al cobrar con tarjeta
Desde que el Real Decreto-ley 19/2018 traspuso la directiva europea de servicios de pago a España, todo comercio que cobra con tarjeta está obligado a aplicar la autenticación reforzada del cliente (SCA): el banco emisor exige dos factores —algo que el comprador sabe, tiene o es— antes de aprobar el pago. En la práctica es el código que llega al móvil cuando se confirma una compra con 3D Secure 2, y lo gestiona la pasarela, no el negocio: si la integración no lo soporta, el banco rechaza la operación directamente. La norma fija también quién responde de un cargo fraudulento cuando la autenticación falla por un fallo técnico del comercio y no del comprador. Stripe, PayPal y cualquier TPV bancario actual ya lo traen integrado de serie: el problema aparece en integraciones a medida antiguas que se hicieron antes de 2019 y nunca se actualizaron, porque ahí la autenticación puede faltar sin que nadie lo note hasta que un banco empieza a rechazar pagos.
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Seguridad de los datos de la tarjeta
Aceptar tarjetas obliga a cumplir el estándar PCI DSS, que en su versión 4.0.1 está en vigor sin periodo de gracia desde marzo de 2025. La forma más barata de cumplirlo no es auditar los propios servidores: es no tocar el número de la tarjeta en ningún momento. Stripe, PayPal y los TPV bancarios ofrecen un formulario de pago que corre en un dominio suyo —un iframe o una redirección—, así que el dato sensible nunca llega al servidor del negocio y el nivel de cumplimiento exigido baja de varias decenas de controles a un cuestionario de autoevaluación de una página.
La tokenización sustituye el número de la tarjeta por un identificador único que solo entiende la pasarela de pago que lo generó: aunque alguien accediera a la base de datos del negocio, ese token no sirve para cobrar en ningún otro sitio.
Delegar ese formulario en la pasarela no elimina toda la responsabilidad: el negocio sigue teniendo que proteger las credenciales de API, revisar quién tiene acceso al panel de la pasarela y vigilar los plugins de WordPress que procesan el checkout, que es donde de verdad entran la mayoría de los ataques. Una auditoría de seguridad informática antes de lanzar un nuevo checkout detecta esos huecos antes que un cliente con la tarjeta en la mano.
La pasarela que conviene según tu modelo de negocio
No hay una pasarela de pago mejor en abstracto: depende de qué se vende y con qué frecuencia. Un ecommerce con ticket medio y picos de campaña necesita cobrar rápido y sin fricción en el checkout, así que Stripe o PayPal —sin trámite bancario previo— suelen bastar. Un negocio con facturación estable y alta, en cambio, amortiza antes la cuota fija de un TPV bancario. Y quien cobra por suscripción mensual necesita algo más que una pasarela: un sistema que reintente el cobro cuando la tarjeta caduca o el banco lo rechaza por falta de fondos, y que avise al CRM en cuanto un cliente deja de pagar, que es justo el punto donde falla la integración con el CRM en la mayoría de herramientas de cobro recurrente.
Un ejemplo con cifras reales en Barcelona
Una clínica dental del Eixample que cobra tratamientos de 600€ a 2.000€ y factura unas 40.000€ al mes paga menos con un TPV bancario con cuota de 15€ y comisión del 0,5% —unos 215€ al mes— que con Stripe al 1,5%, que le costaría 600€. Una tienda online de bisutería con ticket medio de 25€ y 300 ventas al mes está en el caso contrario: el TPV le cuesta la misma cuota fija por una facturación diez veces menor, así que Stripe o PayPal le salen más baratos. Montar ese checkout a medida, con reintentos y validación de SCA incluidos, es trabajo de desarrollo a la medida y conviene presupuestarlo junto con la agencia de ecommerce antes de decidir la pasarela, no después.
Preguntas frecuentes sobre pasarelas de pago
Dudas puntuales antes de activar el cobro con tarjeta en una web.
¿Qué pasarela de pago es más barata para una tienda pequeña?
Para una tienda que factura menos de 2.000€ al mes, Stripe o PayPal suelen salir más baratos que un TPV bancario: no hay cuota fija que pagar aunque algún mes haya pocas ventas. A partir de ese volumen conviene comparar la cuota mensual del banco contra el ahorro en el porcentaje por operación.
¿Puedo cobrar con tarjeta sin pasarela de pago?
No de forma legal ni segura. Procesar el número de la tarjeta directamente obliga a cumplir el PCI DSS completo, con auditoría anual incluida, y a asumir la autenticación reforzada exigida por la normativa europea. Delegarlo en Stripe, PayPal o el TPV del banco traslada esa carga técnica y legal a quien ya está certificado para asumirla.
¿Qué pasa si no cumplo con el PCI DSS?
El banco adquirente puede imponer multas mensuales hasta que se corrija, y en un incidente con fuga de datos de tarjetas la responsabilidad económica recae sobre el negocio, no sobre la pasarela. Usar el formulario de pago alojado de Stripe o PayPal reduce el alcance de la auditoría a un cuestionario corto en lugar de una revisión completa de los servidores.
¿Cuánto tarda en activarse una pasarela de pago?
Stripe y PayPal activan la cuenta en minutos, aunque retienen los primeros cobros hasta verificar la identidad del negocio, un trámite de uno o dos días. Un TPV bancario tarda más: entre una y tres semanas, porque exige abrir cuenta en ese banco y firmar un contrato de afiliación con la entidad.



