Escuchar el proceso
Hablamos con quien hace el trabajo hoy, no sólo con quien lo describe en una reunión.



Copiar datos entre sistemas, teclear facturas, preparar el mismo informe cada lunes o responder siempre las mismas preguntas consume horas que nadie contabiliza y genera errores que aparecen tarde.
En Adaptive empezamos por el proceso: qué se repite, cuánto cuesta y qué pasa cuando falla. Después automatizamos, integramos y aplicamos IA sólo donde aporta, con límites claros y coste conocido.


Del trabajo manual al proceso automático
Diagnóstico, prueba acotada, integración y adopción. Cada paso deja el proceso mejor documentado que antes y con una vuelta atrás posible.
Hablamos con quien hace el trabajo hoy, no sólo con quien lo describe en una reunión.
Estimamos tiempo, volumen, errores y coste para elegir por dónde empezar con criterio.
Automatizamos un caso completo y comprobamos qué pasa con las excepciones reales.
Lo conectamos con los sistemas que ya usáis, con control de errores y trazabilidad.
Automatización e IA
Podemos resolver un cuello de botella puntual o rediseñar un flujo entero. El alcance se decide con el ahorro y el riesgo delante, no con la tecnología.

Capacidades conectadas
Procesos, integraciones, IA, documentos, atención y operación: cada pieza con su responsable y su forma de medirse.
Estrategia y ejecución
Hablamos con quien hace el trabajo hoy, no sólo con quien lo describe en una reunión.
Cada entrega se valida sobre contenido, dispositivos y objetivos reales para que la siguiente fase avance sin perder decisiones ni rehacer trabajo.
Estimamos tiempo, volumen, errores y coste para elegir por dónde empezar con criterio.
Cada entrega se valida sobre contenido, dispositivos y objetivos reales para que la siguiente fase avance sin perder decisiones ni rehacer trabajo.
Automatizamos un caso completo y comprobamos qué pasa con las excepciones reales.
Cada entrega se valida sobre contenido, dispositivos y objetivos reales para que la siguiente fase avance sin perder decisiones ni rehacer trabajo.
Lo conectamos con los sistemas que ya usáis, con control de errores y trazabilidad.
Cada entrega se valida sobre contenido, dispositivos y objetivos reales para que la siguiente fase avance sin perder decisiones ni rehacer trabajo.
Formamos al equipo, documentamos y dejamos claro qué hacer cuando algo falla.
Cada entrega se valida sobre contenido, dispositivos y objetivos reales para que la siguiente fase avance sin perder decisiones ni rehacer trabajo.
Vigilamos, medimos el ahorro real y ampliamos a los siguientes procesos de la lista.
Cada entrega se valida sobre contenido, dispositivos y objetivos reales para que la siguiente fase avance sin perder decisiones ni rehacer trabajo.
Trabajamos desde Barcelona con equipo propio de desarrollo, datos e integraciones, y mantenemos en producción nuestras propias plataformas.
Primero entendemos y simplificamos; sólo después automatizamos lo que merece la pena.
Cada función tiene un alcance definido, supervisión donde hace falta y coste conocido.
Trabajamos con tu ERP, tu CRM y tus herramientas: no exigimos cambiar de mundo.
Diseñamos y desarrollamos plataformas SaaS que usan estas mismas piezas cada día.
Un ecosistema conectado
Preguntas frecuentes
Por un proceso repetitivo, con volumen, reglas claras y un responsable identificado. Un primer caso acotado demuestra el ahorro y enseña al equipo cómo trabajar con lo automatizado.
No. Lo habitual es integrar lo que ya existe. Sólo recomendamos sustituir una herramienta cuando impide de raíz automatizar y el coste de mantenerla supera al de cambiarla.
Sí, y por eso definimos dónde puede decidir sola y dónde propone y decide una persona. Evaluamos con ejemplos reales antes de publicar y dejamos registro de cada operación.
Acordamos qué datos se tratan, dónde se procesan y cuánto se conservan. Se puede trabajar con opciones que no entrenan modelos con vuestra información.
Depende del volumen y de los servicios que consuma. Medimos el coste por operación desde la prueba inicial para que no haya sorpresas al escalar.
Sí. Nos ocupamos del diseño, el desarrollo y la operación, y dejamos documentado qué hace cada proceso y a quién avisar cuando falla.
Sin compromiso
Escríbenos lo esencial y el equipo te responde por email con un plan concreto y una estimación. Sin compromiso.
Trabajamos con equipos de industria, servicios, formación y ecommerce que necesitaban recuperar horas sin cambiar toda su tecnología.




































Automaticemos tu proceso
o llámanos900 877 321La automatización de procesos consiste en que el trabajo repetitivo deje de ocupar horas de personas: datos que viajan solos entre sistemas, documentos que se leen y se validan sin teclear, avisos que llegan cuando algo se sale de lo previsto. La inteligencia artificial amplía ese terreno a tareas que antes exigían criterio, siempre que el caso esté bien acotado y alguien supervise donde el error sale caro.
En Adaptive trabajamos desde Barcelona automatizando procesos e integrando sistemas para empresas que ya tienen su ERP, su CRM y sus herramientas, y que no quieren cambiarlo todo para ganar tiempo. Empezamos por entender el proceso real, medimos lo que cuesta hacerlo a mano y automatizamos lo que compensa, con el coste por operación bajo control.
Cada empresa arrastra tareas que se hacen a mano porque siempre se han hecho así: pasar pedidos de un sistema a otro, actualizar stock, preparar el informe del lunes, registrar leads en el CRM, revisar facturas o responder por enésima vez la misma pregunta. Ninguna es grave por separado; juntas consumen jornadas completas y son donde aparecen los errores que se descubren tarde.
Automatizar bien empieza por observar el proceso tal y como ocurre, con sus excepciones y sus apaños, no como se describe en una reunión. Con ese mapa delante se puede decidir qué conviene simplificar, qué automatizar y qué debe seguir en manos de una persona porque exige criterio o trato humano.
El resultado no es sólo tiempo recuperado: es un proceso documentado, con responsable, con registro de lo que ha pasado y con avisos cuando algo falla. Eso vale tanto como el ahorro, porque permite crecer sin que cada nuevo cliente añada trabajo administrativo.
La mayor parte del trabajo manual de una empresa es mover información. Un pedido que entra en la tienda y hay que registrar en el ERP; un lead que llega por la web y alguien copia al CRM; un albarán que se teclea en una hoja de cálculo; un cobro que se concilia a mano cada mes.
Conectamos aplicaciones mediante API, webhooks o intercambio de ficheros, con autenticación, control de errores, reintentos y trazabilidad. Antes definimos qué sistema manda sobre cada dato, porque la mayoría de los problemas de integración no son técnicos: son dos sistemas que creen tener razón sobre el mismo campo.
Trabajamos con las plataformas que ya están en uso, desde ERP y CRM comerciales hasta desarrollos propios, tiendas PrestaShop, WooCommerce o Shopify y herramientas de facturación, soporte o marketing. Cuando no existe API, buscamos la vía más estable disponible y la dejamos documentada.
La inteligencia artificial resuelve bien tareas concretas: clasificar mensajes, extraer datos de un documento, redactar un primer borrador, resumir una conversación o responder con la documentación de la empresa delante. El valor está en acotar el problema y en preparar el contexto, no en el modelo que se utilice.
Para cada caso definimos qué puede decidir el sistema y qué se deriva a una persona, evaluamos los resultados con ejemplos reales antes de abrirlo al uso diario y medimos el coste por operación desde el principio. También acordamos qué datos se tratan, dónde se procesan y cuánto se conservan.
Aplicamos estas piezas en nuestros propios productos: asistentes que cualifican y registran oportunidades, extracción de datos de documentos y automatizaciones que publican y sincronizan contenido. Es tecnología que mantenemos en producción, no una demostración.
Un proyecto empieza con un diagnóstico corto: qué procesos se repiten, con qué volumen, cuánto tiempo consumen y qué ocurre cuando algo falla. De ahí sale una lista priorizada por ahorro y esfuerzo que sirve para decidir por dónde empezar.
Después automatizamos un caso completo, incluidas sus excepciones, y lo probamos con datos reales. Cuando funciona, lo integramos con los sistemas de la empresa, formamos al equipo y documentamos qué hace el proceso y a quién avisar si se detiene.
A partir de ahí, monitorizamos ejecuciones, errores y consumo, revisamos periódicamente si el proceso sigue teniendo sentido y ampliamos la automatización a los siguientes casos de la lista. Una automatización que nadie vigila acaba fallando en silencio, y eso es peor que no tenerla.